Posteado por: danayris | Febrero 20, 2008

Dueños del amor

 

 

Algunos preconizadores de las intensas pasiones resuelven adueñarse del amor correspondiente a dos. Asumen autoritariamente el liderazgo en la pareja e imponen reglas con el propósito de dominar al otro.

  ¨No te pongas esa ropa, no vayas a ese lugar, no te reunas con esa gente envidiosa que solo quiere separarnos¨. En resumen, no seas tú mismo, no seas feliz, ¨hazme caso porque soy quien más te ama y solo quiero lo mejor para ti¨.

De pronto, tanto deseo de posesión torna la relación en una cárcel donde constantes limitaciones, insatisfacciones, frustraciones, pseudosentimentalismo, angustias, incomprensiones, quejas, reclamos, violencia en todas sus versiones, es decir, cúmulos de desamor, se agolpan en detrimento de una verdadera unión amorosa.

Y ocurre que se deconstruyen dos entornos sociales e individuales que debían converger e intercambiar lo mejor de cada uno, siempre sobre la base del respeto y el consenso. 

Esto último redunda en sugerir ideas a la persona querida, enriquecer sus criterios, contribuir a la mejor realización de sus proyectos, entender y cuidar los intereses personales, complementarse y no subyugar, simplemente compartir democráticamente gustos, actitudes, aspiraciones, preocupaciones, temores, alegrías, aciertos y equivocaciones.

Entonces, por qué en vez de poseer el amor de alguien, no intentamos sabiamente conquistarlo ofreciéndole y recibiendo comprensión, en aras de ganar el derecho de amar y ser amado. 


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