Posteado por: danayris | Mayo 20, 2008

El quid de la convivencia*

 

 

  Todos los que vivimos o hemos vivido en pareja, conocemos, por experiencia, que es bien difícil lograr una vida armónica, compensadora, donde los momentos y las vivencias dichosas borren el mal sabor de las riñas.

Los problemas cotidianos, el estrés que genera mantener económicamente a la familia, la educación de los hijos, los dilemas con la familia de origen, etc., son sumatorias que pesan sobre los hombros de la pareja.

El matrimonio debe prepararse con tiempo y esmero para sobrevivir a los problemas que genera la nueva manera de vivir que impone la modernidad. El correcorre de un lado a otro, el tiempo que no alcanza, la rutina sexual y el trato cotidiano, a veces provocan que la pareja deje de disfrutar hasta de sus ratos libres.

Para mejorar nuestra relación de pareja deberíamos empezar por fijarnos en la importancia de la recreación. Compartir actividades que son agradables para los dos hace más estable y satisfactoria una relación, contrarrestando los sinsabores del día a día, ayudando para que la rutina y el hastío no minen la unión.

La pareja necesita de un tiempo para sí, de un tiempo libre para fomentar la relación, en el que gocen de una intimidad, se relajen y puedan disfrutar afectiva y sexualmente.

Todo el mundo es capaz de reconocer que el más común de los matrimonios necesita de un tiempo de ocio compartido, también todo adulto necesita un tiempo para sí. Hay personas que no entienden que su pareja desee estar sola o compartir con amigos, y pueda disfrutar sin él o ella; no comprender esto agobia al otro, asfixiándolo con tanto contacto y atención.

La relación de pareja es un intercambio continuo entre dos personas, la base de la felicidad está en que este intercambio sea equilibrado y positivo, pero no tiene que ser para nada aburrido. Hay muchas formas de sorprender a la pareja, con una agradable sonrisa inesperada, una llamada a media mañana, dejar lo que estamos haciendo cuando nuestra pareja necesita ser escuchada; un regalo “porque te amo”, abrazos y besos sorpresivos, son las pequeñas cosas que hacen grande un amor, como expresa la vieja melodía, amén del encanto y el sello distintivo que imprime a la relación.

 

* Fragmento extraído del libro Enigmas de la sexualidad femenina (Editorial de la Mujer), escrito por Aloyma Ravelo, periodista y Máster en salud sexual y reproductiva.   

 


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